
El proyecto
Palma Riad es un hotel de cinco estrellas solo para adultos en el número 5 de la calle Sant Jaume, en el casco antiguo de Palma, a pocos pasos del paseo del Born. Ocupa una casa señorial de 1723, antigua residencia familiar, transformada en un hotel de 11 suites alrededor de un patio central. El interiorismo es de Pablo Peyra Studio, el estudio barcelonés de Pablo Peyra; según Arquitectura Plus, la reforma la firmaron también Magí Marqués, de Abitare Mallorca, y Jaime Martínez Llabrés, de HomeArt. El hotel abrió en octubre de 2021 y, según su nota de prensa, celebró la apertura oficial en abril de 2022.
La idea de partida fue un riad, la casa tradicional marroquí organizada en torno a un patio-jardín con agua y vegetación. Miquel Barceló, director del hotel, había dirigido un hotel en el norte de Marruecos y, al ver que las habitaciones de esta casa confluían en una pequeña galería, pensó en ese modelo. El hotel lo vincula también con el pasado andalusí de la ciudad, que durante más de tres siglos fue Madina Mayurqa. Para el interiorista, el encargo dejaba mucho margen: «Cuando nos encargaron este proyecto nos dieron unas directrices generales (que debía inspirarse en los riads marroquíes), pero nada más. Afortunadamente, tuvimos mucha libertad y optamos por un hotel oscuro».
El edificio mantiene la estructura propia de las casas señoriales de la zona: techos de cinco metros en la planta baja, una arcada de piedra y el patio. Por su valor histórico, la intervención estaba sujeta a las normas de Patrimonio. «La estructura no daba lugar a muchas modificaciones», explicaba Barceló a Guía Repsol, aunque se consiguió permiso para añadir un pequeño estanque en el patio, «el sello de identidad de todo riad que se precie». Se conservan los suelos hidráulicos, los papeles pintados, los artesonados, las puertas y las ventanas originales, y Abitare Mallorca explica que se recuperaron técnicas constructivas tradicionales y elementos auténticos de la casa.
Tras la recepción, el patio es el centro del hotel: una alberca con alicatado de inspiración bereber y pequeñas fuentes, muebles de mimbre, palmeras y trepadoras sobre los muros. En verano es también el lugar donde se cena a la luz de las velas. En su apertura, el programa incluía el restaurante Morokko, de cocina fusión y abierto solo por la noche, un cocktail bar y un solárium con hamacas.
Cada una de las 11 suites es un proyecto de interiorismo distinto; en la web actual del hotel llevan nombres como Alhambra, Sherezade, Persia, Hammam o Marrakech. Rondan los 40 m², y la mayor es la Master Suite, de 70 m², en la planta noble, con una cama hecha a medida para cuatro personas, chimenea y un mueble bar. Casi todas las suites tienen chimenea. Los baños, amplios y alicatados, se inspiran en el hammam marroquí, con bañeras de gran tamaño y doble ducha en la mayoría de las habitaciones.
La decisión que define el proyecto es la oscuridad. «El edificio no tenía mucha luz y todas las paredes de las habitaciones y pasillos están pintadas de negro. En principio esto puede asustar a mucha gente, por eso dimos mucha importancia a las lámparas y puntos de luz, que todos pueden regularse para elegir la intensidad deseada para cada momento», explica Peyra. Según el estudio, el hotel combina una iluminación muy cuidada, mobiliario de anticuario, terciopelos, estampados y detalles en latón, con prioridad para los tonos oscuros y toques de color a través de los tejidos y el mobiliario. En cada habitación, la pieza central es un cabecero diseñado y fabricado a medida.
















Materiales
La materialidad parte de lo que ya tenía la casa: los suelos de baldosa hidráulica, los papeles pintados, los artesonados y la carpintería de puertas y ventanas, junto con la arcada de piedra de la planta baja. En la Master Suite, como Patrimonio no permitió retirar el papel pintado original, muy deteriorado, los muros se cubrieron con cortinas de terciopelo naranja, según Guía Repsol.
Sobre esa base, las paredes de habitaciones y pasillos se pintan de negro y el agua se acompaña de cerámica. En el patio, la alberca lleva un alicatado de estilo bereber y la fuente, azulejos de patrones geométricos. Las fotografías del estudio muestran baños revestidos de azulejo verde y negro colocado en diagonal, pavimentos en damero blanco y negro, mosaico oscuro en las bañeras y lavabos de latón sobre muebles antiguos.
Según Guía Repsol, los tejidos estampados y los terciopelos son de Güell Lamadrid. El terciopelo aparece en cabeceros, tapicerías y cortinas, y enmarca los espejos del techo sobre la cama de la Master Suite. Los muebles son antiguos, todos distintos y con un marcado acento asiático, acondicionados por dentro; el estudio los combina con latón, lámparas de araña y grandes espejos, y las televisiones quedan ocultas tras espejos.

Materialboard
Comfortable Darkness
Os compartimos el materialboard inspirado en el hotel de cinco estrellas Palma Riad.
Una combinación ecléctica de materiales inspirados en el hammam marroquí, para transportar al visitante a un oasis paradisíaco y de disfrute a través de la combinación de texturas y colores.
En esta composición se han utilizado piezas de terracota esmaltada 10x10 Verde Peyra, material personalizado expresamente para el proyecto. Grifería dorada y chapas de bronce aportan brillo a esta composición de materiales de tonalidades oscuras, entre mosaicos en damero y madera de nogal.
Del Journal
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