Paisatge i Matèria
Jordi Barri (BARRI studio) y Formma unen en Matter Barcelona paisajismo y piedra caliza: territorios vivos, agua, tiempo y materia de proximidad.
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En la Matter Session 09 reunimos en Matter Barcelona a estudios de arquitectura e interiorismo en torno a una idea sencilla y profunda: el paisajismo como construcción de territorios vivos.
De la mano de Jordi Barri, fundador de BARRI studio —estudio de arquitectura, paisajismo y urbanismo con sede en Barcelona—, recorrimos la evolución del paisajismo a lo largo del tiempo hasta situarnos en el momento actual de la disciplina. La sesión, patrocinada por Material Bank y Formma, se cerró con la colección de piedra caliza Limestone de Formma: paisaje y materia, dos caras de una misma conversación.
A continuación recogemos las ideas clave de una sesión que reivindicó una arquitectura más consciente, arraigada al lugar y pensada para un clima en transformación.
De la ciudad desnaturalizada a la renaturalización
BARRI trazó una pequeña genealogía de la relación entre ciudad y naturaleza: de la simbiosis casi perfecta entre urbe y paisaje de mediados del siglo XX a la progresiva "desnaturalización" de la ciudad, ligada a un urbanismo deshumanizado que muchos asociamos con el imaginario de Metrópolis.
El recorrido terminó en el momento presente, y lo hizo con optimismo: estamos asistiendo al retorno a un urbanismo más consciente, donde el paisajismo deja de ser un añadido decorativo para convertirse en estructura. En el fondo, lo que está ocurriendo es una renaturalización de la ciudad: arquitectura y paisaje dejan de entenderse como disciplinas separadas para fundirse en un mismo proyecto.
Para quienes proyectáis cada día —en la escala del edificio, del interior o de la calle—, esto abre una pregunta concreta: ¿cómo integrar la naturaleza no como acabado final, sino como parte del sistema que organiza el espacio? Ejes verdes, supermanzanas y proyectos que devuelven el protagonismo a la vegetación y a las personas apuntan a una tendencia que crece: renaturalizar a todas las escalas, desde la ciudad hasta la materia con la que construimos.
El papel del arquitecto paisajista
El paisajismo debe crear territorios vivos, arraigados en la naturaleza y pensados para un clima cambiante.
Jordi Barri —arquitecto, paisajista e ingeniero agrónomo, formado en la UPC, la Universitat de Lleida y la Graduate School of Design de Harvard, y criado en el vivero familiar— subrayó un material que distingue al arquitecto paisajista de otros proyectistas: el tiempo. El paisajista trabaja con organismos vivos que crecen y cambian de forma con los años, así que diseña pensando no solo en cómo se verá el espacio el día de la entrega, sino en lo que llegará a ser cuando la vegetación se haya desarrollado.

El paisaje como infraestructura ecológica
Barri lo ilustró con proyectos donde el paisaje deja de ser ornamento para convertirse en infraestructura. El primero, propio: el Parc Onze de Setembre de Blanes, con el que BARRI ganó en 2019 el concurso municipal junto a ECo Design Studio. El proyecto parte de un gesto topográfico —modificar ligeramente la pendiente existente— para captar el agua de lluvia del parque y conducirla a un sistema de jardines pluviales, donde se depura para su reutilización.
Junto a él, la renaturalización del río de Los Ángeles, referente de cómo revertir décadas de canalización en hormigón, y la transformación de las Glòries, de nudo viario a pulmón verde de Barcelona: según el Ajuntament, el parque inaugurado en abril de 2025 ha devuelto al uso vecinal 9 hectáreas, con 30.000 m² de verde y más de 1.000 árboles.
Leídos así, los parques se entienden como infraestructura verde y recolectora: sistemas que captan y gestionan el agua de lluvia en lugar de expulsarla por el alcantarillado. Es la misma lógica que explica el papel del paisaje en la descontaminación de las ciudades: vegetación, suelo vivo y agua trabajando juntos para limpiar el aire y rebajar la temperatura urbana. Diseñar con estos elementos no es un añadido estético, sino una decisión técnica con impacto real sobre la resiliencia urbana.
¿Por qué tenemos que hablar de paisajismo?
Una de las partes más inspiradoras fue la evolución del propio concepto de paisaje: del paisaje como escenario (los Red Books de Humphry Repton) al paisaje como atmósfera sublime (Turner), de ahí al paisaje como sistema (James Corner) y, finalmente, al paisaje como alta tecnología que ya exploran los estudios contemporáneos.
Pero hay también una razón de salud pública. La regla 3-30-300, propuesta en 2021 por el investigador en bosque urbano Cecil Konijnendijk, plantea que cada vivienda tenga vistas a al menos tres árboles, que cada barrio alcance un 30 % de cobertura arbórea y que nadie viva a más de 300 metros de un parque o espacio verde de calidad. Ver verde desde casa se asocia a un mayor bienestar mental: el espacio verde no es un lujo estético, sino una mejora directa de la calidad de vida.

Sobre esa base, Barri propuso pasar del paisaje idílico pero insostenible al paisaje resiliente. Lo ejemplificó con Piet Oudolf, que diseña comunidades vegetales inspiradas en la naturaleza, donde la diversidad y la evolución estacional generan espacios de gran valor estético y ecológico: más biodiversos y con mucha menos dependencia del mantenimiento. En esa línea, las plantaciones actuales incorporan cada vez más especies nativas, adaptadas al clima local, que requieren menos agua, sostienen mejor la biodiversidad y permiten emplear la estacionalidad como recurso de proyecto. El resultado es un paisaje que cambia a lo largo del año en lugar de permanecer congelado.
"La belleza de un paisaje vivo nace de la diversidad, la adaptación y el respeto por los procesos naturales."

Paisaje para crear comunidad
El paisaje es también una herramienta social. A través de él es posible reconectar con la comunidad, un vínculo que las grandes ciudades a menudo han perdido. Y no solo reconectar: el paisaje crea comunidad. Cuidar juntos un espacio verde, verlo crecer y habitarlo a diario teje vínculos entre vecinos que difícilmente surgen en un entorno mineralizado. No se trata de construir solo espacios con vegetación, sino refugios donde el paisaje y el aprendizaje avanzan juntos, para que el espacio público vuelva a ser lugar de encuentro, celebración e incluso duelo.

Procesos de aproximación: el paisaje desde el inicio
Para explicar su método, Barri se apoyó en una frase de Luis Barragán que resume toda una filosofía:
"No separo la arquitectura, el paisaje y la jardinería; para mí son una sola cosa."
Bajo esa premisa mostró proyectos propios como La Casa dels Pins, Ca la Pepita o la Stair House —una casa de cuatro volúmenes que se despliega en torno a una escalera de 60 peldaños de hormigón que sigue la topografía—, donde la vegetación no se "añade" al final, sino que organiza el proyecto desde el inicio. Pensar desde el inicio significa también prever cómo se mantendrá vivo ese paisaje, y aquí la charla bajó a un detalle muy práctico: el riego. Tanto en interior como en exterior, las instalaciones de riego deben preverse desde las primeras fases —no improvisarse al final—, porque de ello depende que la vegetación prospere y perdure.

La charla cerró con ejemplos de colaboración con otros estudios —como Fran Silvestre Arquitectos, con quien BARRI firmó el paisajismo de Villa 95 en Sotogrande, MESURA o Arquitectura-G, entre otros— que demostraron cómo el paisajismo se integra mejor cuando entra en la conversación desde las fases iniciales. Una buena síntesis de la sesión: diseñamos espacios exteriores que modelan, en silencio, la vida cotidiana; un trabajo que no es meramente ornamental, sino intencionado, técnico y enraizado en la creación de ciudades vivas.
Claves para proyectar con paisaje
- Tiempo: proyectar el espacio que será cuando la vegetación madure, no solo el del día de la entrega.
- Agua: tratar la lluvia como recurso, con topografía y jardines pluviales que la captan e infiltran.
- Especies: priorizar plantas nativas y adaptadas al clima local, con menos riego y más biodiversidad.
- Riego: prever las instalaciones desde las primeras fases, tanto en interior como en exterior.
- Equipo: incorporar al paisajista desde el inicio del proyecto, no como último acabado.
A la charla le siguieron dos breves presentaciones de los patrocinadores: Material Bank, la plataforma de búsqueda y envío de muestras de materiales con la que colaboramos, y Formma, con su colección de piedra caliza.
Formma: la materia que dialoga con el paisaje
Formma es una marca de revestimientos minerales creada por arquitectos, centrada en la cal y la piedra natural. En Matter presentó su línea Limestone: piedras calizas naturales para revestimientos y pavimentos.

La piedra es el material más antiguo de la arquitectura, sinónimo de permanencia y nobleza material. Formma recordó que mármol y caliza son la misma familia —ambos carbonato cálcico— y que solo los separa el grado de transformación: la caliza es roca sedimentaria que conserva textura y carácter orgánico; el mármol es esa misma caliza recristalizada bajo presión y temperatura. De ahí que una caliza muy densa pueda comportarse con propiedades marmóreas sin perder su calidez.

Formma presentó tres calizas con tres caracteres distintos —LimeIvory (la más impermeable), LimePearl (la más resistente) y LimeAurea (la más expresiva)— y subrayó dos ideas: el valor de la materia real, sin imitación, y el de la arquitectura vernácula y el genius loci, con calizas de origen cercano, trazabilidad y, según la marca, baja huella de carbono. Las fichas técnicas del fabricante respaldan esa clasificación:
Las tres se ofrecen en formatos rectangulares y cuadrados y en pequeños formatos decorativos, con acabados que van del corte de sierra y el apomazado al abujardado, el arenado, el granallado o el envejecido. Según el fabricante, el acabado determina el uso —revestimiento, pavimento interior o exterior, encimera o zonas húmedas— y en zonas húmedas recomienda un sellador protector y limpieza con productos neutros, nunca ácidos.
Material de proximidad que dura y envejece bien, pensado para permanecer.
"Paisatge i Matèria": el hilo que conecta toda la sesión
Tanto el paisajismo de Jordi Barri como la piedra caliza de Formma parten de los mismos principios: verdad material, arraigo al lugar, sostenibilidad y permanencia. El paisaje que aspira a ser resiliente y el material que aspira a durar comparten una misma ética: trabajar con la naturaleza, no contra ella.
Esa es, precisamente, la conversación que en Matter queremos seguir impulsando.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué es la regla 3-30-300?
- Es una pauta propuesta en 2021 por Cecil Konijnendijk para ciudades más verdes y saludables: tres árboles visibles desde cada vivienda, un 30 % de cobertura arbórea en cada barrio y un parque o espacio verde de calidad a no más de 300 metros de casa.
- ¿Qué diferencia hay entre piedra caliza y mármol?
- Ambos son carbonato cálcico. La caliza es una roca sedimentaria que conserva textura y fósiles; el mármol es caliza recristalizada por presión y temperatura. Una caliza muy densa y poco porosa puede comportarse de forma marmórea.
- ¿Se puede usar la caliza Limestone de Formma en exterior o en baños?
- Según el fabricante, depende del acabado: los texturados (abujardado, arenado o granallado, con o sin cepillado) se indican para pavimento exterior y zonas húmedas, con sellador protector. Conviene revisar la ficha técnica de cada piedra y acabado.
- ¿Cuándo debe entrar el paisajista en un proyecto?
- Desde las primeras fases. Como se insistió en la sesión, topografía, gestión del agua, elección de especies e instalaciones de riego condicionan el proyecto y son difíciles de resolver si se dejan para el final.
Gracias a quienes hicieron posible la sesión
Nuestro agradecimiento a los asistentes, a Jordi Barri por la charla y a los patrocinadores Material Bank y Formma por hacer posible el encuentro. Si queréis seguir explorando materiales naturales para vuestros proyectos, os esperamos en la Materioteca de Matter.









