Hotel ME Sitges Terramar
Lagranja Design rehabilita el histórico Hotel Terramar de Sitges con mimbre, cerámica, yeso y terracota: artesanía mediterránea para un hotel de 1933.
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Diseñado por Lagranja Design
“HI Partners, que es la compañía que compró el hotel Terramar en Sitges, nos llamó para reformarlo. Fue un proyecto muy complejo porque era de una envergadura muy grande y con una carga histórica importante, es decir, no es un hotel cualquiera sino que en Sitges tiene mucha representatividad; es un icono y era un gran reto para nosotros. Había que darle una segunda vida a un hotel de los años 30 que estaba totalmente deteriorado y olvidado y fue una oportunidad muy bonita para nosotros.”
— Gerard Sanmartí, cofundador de Lagranja Design, en Workflows That Matter

Lagranja Design ha dado una nueva vida al histórico Hotel Terramar de Sitges, hoy ME Sitges Terramar. El estudio barcelonés, fundado por Gerard Sanmartí y Gabriele Schiavon, ha actualizado el discurso del edificio y lo ha adaptado a la realidad actual, manteniendo su carga histórica, sus raíces y sus valores como bases sobre las que plantear la remodelación.
En este artículo repasamos la historia del hotel, el encargo, cómo la artesanía mediterránea vertebra el interiorismo, las piezas singulares que el estudio diseñó para el proyecto y la ficha con los datos publicados.
Un poco de historia: del Terramar Palace al ME Sitges Terramar
El primer Hotel Terramar, el Terramar Palace, se inauguró en la primavera de 1933 en la ciudad jardín de Terramar, promovida en Sitges por el industrial Francesc Armengol. Era un gran palacio de la burguesía catalana y española, con jardines y salones refinados. Con el estallido de la Guerra Civil, en agosto de 1936 fue incautado y convertido en hospital militar de retaguardia para convalecientes, que funcionó hasta 1939.
Una vez terminado el conflicto, la posguerra y la llegada masiva de visitantes en los años 60 transformaron el edificio, aún en pie: una reforma lo convirtió en estandarte del turismo de sol y playa de la época, y las sucesivas ampliaciones enterraron bajo nuevas capas la esencia de lo que un día fue.

HI Partners adquirió el hotel y encargó su transformación a Lagranja Design. El ME Sitges Terramar abrió en marzo de 2018 en pleno paseo marítimo de Sitges, como el primer hotel de la marca ME by Meliá en la costa peninsular, con 213 habitaciones y suites.
El encargo: devolver al hotel su espíritu de grandeza
Según el estudio, uno de los retos fue devolver al hotel el espíritu de grandeza perdido respetando a la vez las señas de identidad de los establecimientos ME by Meliá, y ofrecer una nueva experiencia contemporánea de ocio en el Mediterráneo. Para Lagranja, un hotel exige además poner de acuerdo a dos clientes distintos.
“Bueno…cuando haces un hotel, siempre lo digo que es muy complejo porque tienes dos clientes: uno es la propiedad y el otro el operador. En este sentido alinear los dos puntos de vista, no es fácil y también tienes el condicionante del edificio que tampoco lo es…al final optamos por una solución salomónica que podía gustar a todo el mundo, utilizando elementos como la tradición, la artesanía y lo local de una forma vanguardista.”
— Gerard Sanmartí, en Workflows That Matter
Una planta baja abierta al paseo marítimo
Según explicó el estudio a Interempresas, la planta baja se organiza alrededor de un núcleo central con los servicios (cocina, back office, escalera y ascensores). Así, todo el perímetro de fachada queda como zona pública y aprovecha las vistas. El lobby, con su bar, y el restaurante ocupan la fachada principal, y la recepción se desplaza a la parte posterior para compartir esos espacios con el cliente externo.
La fachada de vidrio del lobby y del restaurante conecta interior y exterior, y en la zona de la piscina unos paneles de vidrio móviles unen la terraza con el restaurante. La fachada original, que había quedado integrada dentro del edificio, se pone en valor conservando la forma cuadrada de sus pilares y uniéndolos con un dintel que recorre el lobby. En el salón de convenciones se reconstruyeron los techos con molduras, se restauraron las lámparas de araña y se recuperó el pavimento.
Cultura, tradición y estética mediterránea
Con el objetivo de recuperar las primeras capas de este establecimiento, el estudio afrontó el reto de forma integral, ya que la construcción inicial había quedado absorbida por las ampliaciones posteriores y apenas quedaban vestigios de los jardines y salones originales. A pesar de su eclecticismo, tal y como Lagranja ha confirmado en numerosas ocasiones, su interiorismo se inspira en la tradición y la cultura mediterráneas como recurso principal para lograr una reforma con criterio, acorde a un complejo de estas características.

De este modo, la estética del gran complejo hotelero destaca por un mismo elemento vertebrador: los procesos creativos de la artesanía local. Su estilo contemporáneo se aprecia no solo en el mobiliario y las luminarias originales, diseñados por Lagranja para el hotel, sino también en diversas piezas únicas creadas exclusivamente para este proyecto, que conservan la calidez característica de la tradición local.
Es una de las señas de identidad del estudio: según Lagranja, los prototipos se hacen de forma artesanal en su propio Atelier y después se localizan los proveedores locales que llevan esas piezas al proyecto. Las piezas singulares se combinan con sofás y butacas Basic XL, diseñados para el hotel y que hoy forman parte de la colección Basic de Lagranja.
Materialidad artesana
El denominador común de estas creaciones decorativas, distribuidas por el interior del hotel, es la fórmula artesana de materiales como el mimbre, la cerámica, el yeso, el macramé o la terracota. Tal y como afirma el equipo, los materiales y su forma de aplicación han tenido un papel crucial en la reinterpretación de este edificio.
“Bueno, en el proyecto del Terramar, por ejemplo, va relacionado con la artesanía, con las distintas formas de manipulación, de aplicación, etc. Cambiando de contexto los materiales, estos pueden coger otra dimensión y hay materiales que se innovan y otros que se reinterpretan. Al final es el conjunto lo que se entiende como algo original y genuino, el puzle final y no las piezas por separado.”
— Gerard Sanmartí, en Workflows That Matter
Columnas de yeso y mimbre
Un buen ejemplo es la sucesión de columnas que recorre la planta baja del hotel. Se inspiran en unas molduras de escayola de los años 60 que, debido a las reformas, no pudieron recuperarse. El estudio aprovechó el bosque de pilares resultante de la fusión de los dos edificios, de los años 30 y de los 60, y lo convirtió en una oportunidad para transformarlo en un conjunto de esculturas: algunas recubiertas de yeso, en honor a la estética de los años 60, y otras de mimbre, que recuerdan el hilo conductor artesanal que une toda la historia del edificio.


El mostrador de canicas
Otro de los elementos más representativos del hotel, y una señal que identifica el sello creativo de Lagranja, es el mostrador de recepción revestido de canicas de vidrio retroiluminadas. Es uno de los ejemplos fortuitos que resultan de experimentar con los materiales y aplicarlos fuera de su contexto, un recurso que el estudio ha utilizado en muchos de sus diseños. Gerard Sanmartí contó en Workflows That Matter cómo nació:
“A nosotros nos gusta esta parte de jugar y experimentar con los materiales y en un momento dado, nosotros en casa tenemos un olivo, cogimos algunas olivas, las pusimos en unas bolsas al vacío y las congelamos para luego comérnoslas. Cuando saqué el sobre de las aceitunas congeladas, las puse a contraluz y vi que aquello era muy bonito y pensé que con esto había que hacer alguna cosa, pero no sabía el qué. A partir de aquí mi mujer me enseñó unas canicas que guardaba de cuando era pequeña y pensé por qué no hacemos lo mismo que con las olivas. Las pusimos en una bolsa de plástico al vacío y las puse a contraluz y nos gustó tanto que acabamos incorporando aquél elemento tan simpático, que vino de una forma totalmente fortuita y espontánea, en la recepción del hotel.”
— Gerard Sanmartí, en Workflows That Matter


Biombos de jarrones de barro
También ha contribuido a renovar la imagen del hotel la reinterpretación de un biombo muy especial, que remite a la estética tradicional mediterránea con un elemento tan común como los jarrones de barro. Según el estudio, son piezas cerámicas tradicionales que, golpeadas y deformadas antes de cocerse, adoptan formas orgánicas insólitas. Anna, del equipo de Lagranja, lo explicaba así en nuestra entrevista:
“Yo creo que el proyecto está lleno de tics o guiños muy personales. El poder tratar materiales autóctonos, muy sencillos y habituales de formas distintas. Lo hicimos con el mimbre de las columnas, unos jarrones de barro que los convertimos en mamparas…un poco todo esto es lo que intentamos transmitir, coger un material que es muy usual para nosotros dentro de nuestra estética mediterránea y aplicarlo de un modo distinto, reinterpretarlo y darle una nueva vida o look mucho más actual.”
— Anna, de Lagranja Design, en Workflows That Matter


Celosías cerámicas, macramé y peces de yeso
El estudio diseñó también una gran celosía de cerámica que convierte algunas paredes en lámparas: además de dividir los espacios, iluminan y crean efectos de luz. En el restaurante, unas mamparas de macramé separan ambientes; en el lobby, según Interior Design, 163 peces de yeso blanco hechos a mano recorren una pared. El pavimento en espiga de la planta baja y de las terrazas de las habitaciones se inspira en las losetas cerámicas tradicionales.



Habitaciones: un mismo lenguaje en 213 estancias
Las 213 habitaciones se reparten en 18 tipologías distintas. Para unificarlas, Lagranja diseñó un mobiliario exclusivo para el proyecto, con mueble bar, armario y lavabo que comparten un mismo lenguaje visual y se adaptan en tamaño a cada tipo de habitación. El protagonista son las vistas: según el estudio, el baño se integra en el dormitorio mediante un cristal para que reciba luz natural y participe de ellas, lo que da a la habitación una mayor sensación de amplitud.


Claves del proyecto
El reto del estudio, devolver al hotel su espíritu de grandeza respetando las señas de identidad del sello ME by Meliá, se resolvió con la suma de tradición, artesanía y reminiscencias de lo local, interpretadas desde un enfoque vanguardista. Estas son las ideas que lo sostienen:
- Artesanía como hilo conductor: mimbre, cerámica, yeso, macramé y terracota en piezas diseñadas para el hotel.
- Prototipos propios: las piezas se prototipan en el Atelier del estudio y se producen con proveedores locales.
- Materiales fuera de contexto: canicas, jarrones de barro o pilares existentes se reinterpretan como mostrador, biombo o escultura.
- Planta baja pública: un núcleo central de servicios libera la fachada para lobby, bar y restaurante abiertos a las vistas.
- Mobiliario unificado: un mismo lenguaje en las 213 habitaciones, adaptado a cada tipología.
Ficha del proyecto
Más sobre Lagranja Design
En nuestra entrevista de Workflows That Matter, Gerard Sanmartí y su equipo nos contaron cómo trabajan y cómo nacieron muchas de las piezas del Terramar:
“Intentamos buscar soluciones imaginativas, es decir, muchas veces el material puede ser la historia y otras puede acompañar a la historia y nosotros intentamos que los materiales tengan una carga narrativa más que solo decorativa.”
— Gerard Sanmartí
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