Hotel Son Brull – Carme Pinós
Carme Pinós amplía el spa y crea cuatro villas en el Hotel Son Brull de Pollença con piedra local, madera y jardín: abrir el hotel al paisaje.
ProyectosWorkflows That Matter16 de 586 min de lectura

Diseñado por Carme Pinós
“Se trata de un hotel de cinco estrellas ubicado en un antiguo monasterio rodeado de campos de viñedos. Cuando llegamos allí, el hotel estaba de espaldas a este magnífico paisaje. Lo primero que pensé fue en abrir la edificación al paisaje. Nos pidieron hacer cuatro pequeñas villas y ampliar el Spa. Yo no quería competir con la singularidad y personalidad del hotel, por tanto, tenía claro lo que no quería hacer. A lo largo del proceso ya fuimos viendo poco a poco qué es lo que nos pedía y sugería el lugar. A simple vista el proyecto parece obvio, pero en cambio costó muchísimo que saliera todo aquello.”
— Carme Pinós

La reforma y ampliación del Hotel Son Brull, en un antiguo monasterio del siglo XVIII situado en Pollença (Mallorca), es uno de los proyectos con los que el Estudio Carme Pinós ha trabajado la relación entre arquitectura y paisaje. Una intervención que se inserta en el territorio con tal respeto por el lugar que parece haber estado siempre allí.
En este artículo repasamos el encargo, cómo se resolvieron la ampliación del spa y las cuatro villas nuevas, qué materiales sostienen el proyecto y la ficha técnica con los datos publicados por el estudio.
El encargo: un hotel de espaldas al paisaje
Son Brull es un hotel Relais & Châteaux de cinco estrellas en la Serra de Tramuntana, a unos 2 km del pueblo de Pollença y a 6 km del mar. Ocupa un monasterio del siglo XVIII rodeado de 32 hectáreas de viña, huerto y olivos centenarios. Según la constructora de la obra, el edificio está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y catalogado por el planeamiento municipal de Pollença.

El cliente, Hotels Suau, pidió ampliar y reformar el spa situado en el edificio principal y construir cuatro villas en la parcela del hotel. El entorno siempre había estado rodeado de viñedos; sin embargo, antes de la reforma el edificio se encontraba de espaldas a ese paisaje. Por eso el objetivo principal fue que la nueva intervención formara parte del territorio y construyera un paisaje para ser recorrido, respetando y acentuando la riqueza del lugar. La actuación suma 1.011 m² construidos entre reforma y ampliación, además de la urbanización y el jardín del entorno.
“Me piden ampliar el spa, que estaba en la base, y crear cuatro villas…y dije: hemos de dar la vuelta al hotel, hemos de hacer que el hotel mire hacia el territorio… y no sólo con las villas, sino todo él…”
— Carme Pinós, en conversación con Tectónica
La solución: construir territorio
No ocupar el paisaje, sino construirlo: un gran jardín por donde pasear.
El estudio planteó la intervención como parte del territorio. Para no competir con la arquitectura histórica y aprovechar la topografía, las villas se funden con los muros de piedra de las terrazas que componen el paisaje agrícola de la zona, de modo que edificación y espacios verdes funcionan como un mismo conjunto.
El spa: sin zócalo de vidrio bajo el monasterio
La ampliación del spa debía incorporar salas con vistas al entorno. La mayor preocupación del estudio era que el edificio del siglo XVIII, de aspecto macizo, no pareciera descansar sobre una base acristalada visible. Para integrar la ampliación con el edificio existente, el proyecto recurre a grandes pérgolas de madera y a mucha vegetación, que borran el brillo de los ventanales y los sitúan en segundo plano.

Desde la carretera, la imagen del antiguo edificio sigue siendo la misma: continúa apoyado sobre muros de piedra, igual que el paisaje sigue formado por bancales y muros de piedra seca.
Cuatro villas en la última terraza
El programa pedía también cuatro villas. El estudio priorizó dos cosas: mantener la unidad del paisaje y preservar la intimidad de cada villa. Las villas se insertan en la última terraza al pie de la montaña, con vistas a los viñedos. Desde el interior gozan de vistas propias; desde el exterior, mantienen una topografía que dialoga con el entorno y se funde con los muros de piedra del paisaje agrícola.
La cota superior de las villas se lee como un jardín que parte del edificio principal y se extiende hacia los campos. En el nivel inferior, cada villa se abre al paisaje y queda protegida de las miradas ajenas, con un jardín propio que se prolonga hacia el campo.


“Cuando bajas a las villas (por la escalera exterior) estás viendo el muro, como si entraras en la tierra, y de repente… boom!, ¡todo el paisaje se te abre!...”
— Carme Pinós, en conversación con Tectónica
Cada villa está girada respecto a las demás para que ninguna vea a la vecina. Según el hotel, las Villa Suites tienen dos dormitorios con baño, un salón con chimenea de 32 m², piscina climatizada privada de 5 × 2 m y terraza y jardín privados.
“Cada ‘casita’ está girada respecto a las otras, de tal forma que cuando estás en la casa, en la villa sientes que todo el paisaje te pertenece, porque tú no ves a nadie más…”
— Carme Pinós, en conversación con Tectónica


Planta y sección
Los planos explican la estrategia mejor que cualquier foto. En el plano de situación, las villas quedan encajadas en la ladera, por debajo del edificio principal y entre los bancales de la finca.

La planta tipo muestra cómo se organiza cada villa: dos dormitorios con baño y el salón abiertos a una terraza con piscina, cerrada por un muro curvo de piedra.

La sección explica la relación con el terreno: cada suite se semientierra en el bancal, la cubierta ajardinada continúa el terreno y la fachada se abre a la terraza.

Materiales: piedra, tierra y luz
El estudio resume el proyecto con una idea: usar los materiales que se encuentran en el entorno. En sus palabras, el proyecto es “piedra, tierra y luz, todo disfrutado desde la intimidad”. Estos son los materiales que sostienen esa idea:
- Piedra local: los muros de las villas prolongan los bancales y los muros de piedra seca de la finca, y el edificio histórico sigue apoyado sobre muros de piedra.
- Hormigón: los muros combinan piedra y hormigón, que estructura las villas y queda visto en el interior.
- Madera: grandes pérgolas de madera en el spa, y carpinterías y mobiliario de madera hechos a medida en obra.
- Vidrio en segundo plano: los ventanales del spa quedan tras las pérgolas y la vegetación, sin zócalo acristalado visible.
- Vegetación: cubiertas ajardinadas y jardines privados que unen las villas con el campo.

Ninguna de las dos intervenciones buscó invadir el territorio ni competir con la singularidad del hotel, sino construir territorio con materiales naturales, en un espacio donde arquitectura y naturaleza se funden. Gracias a la importancia que el estudio dio al contexto, la esencia del hotel sigue siendo la misma.
Ficha técnica
Más sobre Carme Pinós
En nuestra entrevista de Workflows That Matter, Carme Pinós citó Son Brull entre los proyectos que han marcado su trayectoria:
“En el proyecto del Hotel Son Brull, nos pidieron una ampliación con un paisaje muy lindo, lo que buscamos fue potenciarlo sin agredir.”
— Carme Pinós
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