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Materializar la salud

Cómo afectan los materiales de construcción a la salud, qué contaminantes pueden aportar y qué etiquetas y certificaciones ayudan a elegirlos.

CiclosHealthier Materials4 de 69 min de lectura

HEALTHIER MATERIALS - Materializar la salud

La salud es un estado multifactorial: además de factores internos, como la alimentación, nuestro bienestar se relaciona directamente con el entorno construido en el que vivimos, trabajamos y descansamos.

Los materiales de construcción componen todo aquello que nos rodea y pueden tener impactos en la salud a corto y largo plazo sin que seamos conscientes de sus efectos. Por eso es fundamental saber seleccionar productos y sistemas desde una perspectiva de salud: conocer de qué están hechos y cómo se comportan los materiales con los que diseñamos.

Un enfoque mejor informado sobre los materiales y sus efectos contribuye a mejorar no solo la salud humana, sino también la del medio ambiente. En este artículo, que resume el documento «Materializar la salud» elaborado por Matter HUB dentro del ciclo Healthier Materials, repasamos sus claves: por qué importa el aire interior, qué contaminantes pueden aportar los materiales, qué herramientas ayudan a elegirlos y un proyecto que lo pone en práctica.

Sala interior de doble altura con arcos de madera clara, grandes ventanales, sofá verde y plantas.

La Indoor Generation: por qué importa el aire interior

El espacio construido se ha convertido en el hábitat principal del ser humano. Se nos conoce como la Indoor Generation: según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), pasamos de media alrededor del 90 % de nuestro tiempo en interiores. Y aunque la arquitectura tiene el propósito de crear un lugar de cobijo, la misma EPA señala que la concentración de algunos contaminantes en interiores suele ser de dos a cinco veces mayor que en el exterior.

Desde la Revolución Industrial, que trajo consigo también una revolución química, han aparecido infinidad de productos y sustancias que aportan nuevas propiedades a la industria —polímeros derivados del petróleo, disolventes, aditivos y otros químicos sintéticos—, en muchos casos sin un análisis exhaustivo previo de sus efectos sobre la salud humana y ambiental.

Hoy la masa de los materiales fabricados por el ser humano ya supera a toda la biomasa viva de la Tierra (Elhacham et al., Nature, 2020), y un equipo internacional de científicos concluyó en 2022 que se ha superado el límite planetario seguro para las «nuevas entidades», la contaminación química y por plásticos (Persson et al., Environmental Science & Technology). Conocer cómo nos afectan los componentes con los que construimos es cada vez más urgente.

Cómo afectan los materiales de construcción a la salud

Los materiales de construcción son la interfaz tangible mediante la cual interactuamos con nuestro entorno. Su impacto en el bienestar depende de su composición química, de su composición estructural (estructuras de capas o de matriz, refuerzos con fibras, uniones…) y de su interacción con el entorno: degradación por el sol, volatilización en el aire, reacción con otros químicos o erosión por el uso.

Esta suma de variables puede contribuir, sin que seamos conscientes de ello, a la aparición de síntomas y enfermedades —desde dolores de cabeza y alergias hasta trastornos reproductivos o cáncer— por la acción de tres tipos de contaminantes presentes en algunos materiales:

  • Contaminantes químicos: compuestos orgánicos volátiles (COV) y compuestos orgánicos persistentes, entre otros.
  • Contaminantes físicos: radiactividad o campos electromagnéticos.
  • Contaminantes biológicos: bacterias, virus u hongos.

Algunas de estas sustancias son bioacumulativas y afectan de forma progresiva a nuestra biología. Hay además poblaciones más sensibles —niños, personas mayores y mujeres embarazadas— que, en algún momento, son usuarias finales de cualquier tipología de proyecto.

Diagrama que relaciona materiales de construcción, contaminantes asociados y sus efectos en la salud.
Materiales de construcción, contaminantes de aparición más habitual y efectos en la salud, según la revisión de Cho et al. (2021), con traducción de GBCe. Imagen: documento «Materializar la salud».

Materiales activos, bioconstrucción y química verde

Un material creado artificialmente presenta también una dualidad: puede ser cualquier cosa para la que esté diseñado. Así aparecen materiales con un impacto positivo, como los llamados materiales activos, que no solo no contaminan sino que pueden contribuir a limpiar el aire, como los pavimentos y pinturas fotocatalíticos.

Disciplinas como la bioconstrucción estudian la relación entre el ser humano y el entorno edificado: el uso de materiales naturales y mínimamente transformados, la integración en el lugar y el diseño de instalaciones biocompatibles para conseguir hábitats más saludables y ecológicos.

Los nuevos materiales son también un catalizador de innovación. Siguiendo los principios de la química verde, surgen productos y sistemas constructivos optimizados para minimizar su toxicidad humana y ambiental, con procesos de fabricación más eficientes e inocuos.

Cómo seleccionar materiales con criterios de salud

La salud se decide en todas las etapas de vida del material.

El mercado ofrece hoy una enorme variedad de soluciones, desde las más naturales a las más tecnológicas. Entre tantas posibilidades estéticas y técnicas, la clave es incorporar los objetivos de salud desde el inicio del diseño y considerar los efectos del material en todo su ciclo de vida:

  • Extracción y fabricación: el origen de las materias primas y los procesos con los que se elabora el producto.
  • Instalación: una fase en la que algunos materiales pueden tener emisiones altas de COV.
  • Uso y mantenimiento: el comportamiento del material durante la vida del edificio.
  • Desmantelamiento: su recuperación para el reciclaje o su descomposición.

Implica también involucrar a todas las partes que intervienen en el proyecto —cliente, consultores, constructora y promotora, entre otros— para priorizar la salud de forma conjunta, y comparar alternativas basándose en datos:

  • Composición: ¿de qué está compuesto exactamente este producto?
  • Declaración: ¿tiene una ficha o declaración que lo acredite?
  • Emisiones: ¿qué emisiones potencialmente perjudiciales para las personas y el ambiente puede tener?

Más allá de los materiales y su composición química, la salud en la arquitectura contempla un estado de completo bienestar físico, mental y social, en el que influyen el confort higrotérmico, la calidad del agua, la sensorialidad, la iluminación, la ergonomía y la conexión con la naturaleza (biofilia).

Normativa, certificaciones y etiquetas para especificar

No existe hoy un marco de referencia que detalle cómo implementar y medir los beneficios de construir con parámetros de salud. Sabemos cuantificar la reducción del consumo energético de un edificio o su huella de carbono en CO2 equivalente, pero en salud no hay una comparativa tan precisa, como se puso de relieve en el encuentro Summit Series Healthier Materials (2021). No todo lo importante se puede medir, pero los efectos de ignorar los componentes nocivos y las condiciones del espacio construido son notorios y registrables.

La normativa española se ha quedado atrás respecto a países como Francia, donde desde el 1 de septiembre de 2013 los productos de construcción y decoración de interior deben llevar una etiqueta de emisiones de COV (de A+ a C), o Alemania, donde el esquema AgBB evalúa las emisiones de los productos de construcción. Según GBCe, en España contaminantes como los COV o el formaldehído aún no están regulados, y la legislación se limita a sustancias de riesgo ampliamente conocidas, como el amianto (asbesto).

En cambio, varias certificaciones y etiquetas voluntarias establecen, en distinta medida, criterios para seleccionar materiales más saludables y reducir la exposición a sustancias tóxicas:

HerramientaÁmbitoQué aporta
WELLEdificioSalud y bienestar de los ocupantes; incluye materiales
LEEDEdificioSostenibilidad; incluye criterios de materiales
BREEAMEdificioSostenibilidad; incluye criterios de materiales
Cradle to Cradle CertifiedProductoSalud del material, circularidad y otros criterios
A+ (Francia)ProductoEmisiones al aire interior, de A+ a C; obligatoria
Blauer Engel (Blue Angel)ProductoEcoetiqueta oficial alemana: ambiente y salud
natureplusProductoEcoetiqueta de productos de construcción: clima, salud y recursos
Friendly MaterialsProductoEfecto del material en la salud del interior
HPDProductoComposición y peligros para la salud
DeclareProductoIngredientes frente a la Red List (ILFI)
Precautionary ListSustanciasSustancias a evitar, de Perkins&Will (2008)
Certificaciones, etiquetas y listas citadas en el documento «Materializar la salud».

A+, Blauer Engel, natureplus o Friendly Materials identifican productos de bajas emisiones, mientras que Health Product Declaration y Declare informan en detalle de las sustancias químicas que componen un producto y las comparan con «listas rojas» de sustancias tóxicas identificadas. Estudios como Perkins&Will han ido más allá con su Precautionary List, lanzada en 2008 y actualizada como recurso abierto a otros profesionales en su web Transparency.

Diseñar para la salud requiere conocer los materiales con los que construimos y saber interpretar los datos disponibles —fichas técnicas, certificados de emisiones, declaraciones ambientales de producto (DAP)— para tomar las decisiones adecuadas.

Un ejemplo: Slow Building Barcelona

Salud y biodiversidad en un edificio de oficinas.

El documento recoge como ejemplo el Slow Building Barcelona, un edificio de oficinas multifuncional en Sant Cugat del Vallès (Barcelona) proyectado por BailoRull, con Manuel Bailo y Rosa Rull al frente, para el promotor Marcove. La dirección del proyecto corrió a cargo de H.A.U.S. Healthy Buildings, que lo planteó desde el inicio con criterios de eficiencia y salud. Según la información publicada del proyecto, se priorizaron productos con bajo contenido en COV y, salvo parte de la estructura, el resto de elementos se ejecutó en seco para poder desmontarse y reutilizarse en el futuro.

Visualización exterior de un edificio de oficinas de nueve plantas con fachada metálica y un volumen bajo acristalado.
Visualización del Slow Building Barcelona, en Sant Cugat del Vallès, proyectado por BailoRull. Imagen: H.A.U.S.

El proyecto también plantea la preservación de la biodiversidad. Aprovechando las zonas ajardinadas y las terrazas —entre ellas una terraza verde de 350 m² con especies autóctonas de baja demanda hídrica—, el edificio reserva espacio para tres especies que ocupaban los terrenos antes de su urbanización: la mariposa monarca, la abeja común y el gorrión. Según su promotor, el edificio cuenta con la certificación DGNB Oro y está concebido como un edificio de consumo de energía casi nulo (nZEB).

Jardín con vegetación autóctona y árboles jóvenes ante una fachada acristalada con escalera exterior.
Visualización de las zonas ajardinadas del Slow Building Barcelona. Imagen: H.A.U.S.

Diseñar para la salud desde la fase de concepto

En la práctica, muchas patologías son fáciles de evitar en el diseño y la construcción si se sabe cómo se originan; una vez aparecen en el edificio, eliminarlas es muy costoso, técnica y económicamente. Por eso la salud debe ser una prioridad desde la etapa conceptual del proyecto.

En el replanteamiento de la forma de construir, la sostenibilidad ambiental —y en particular la eficiencia energética— se ha llevado el protagonismo. La perspectiva de salud aún no forma parte relevante de los programas de grado ni está suficientemente integrada en los procesos de diseño y de toma de decisiones. Estas son las claves que propone el documento para revertirlo:

  • Formación: una formación amplia de los profesionales que aporte las capacidades técnicas para diseñar espacios de bienestar.
  • Divulgación: educar, comunicar y pedir datos a los fabricantes.
  • Prescripción: especificar materiales más saludables y medir sus impactos.
  • Demanda: cada una de estas acciones envía a la industria una señal clara, y la industria reacciona a las necesidades manifiestas.

El desconocimiento nos lleva a la comisión por omisión. Diseñar pensando en la salud debe formar parte del código ético de arquitectos y diseñadores, para que la arquitectura sea realmente el lugar seguro y lleno de vitalidad que está concebido para ser.

El ciclo Healthier Materials y el documento completo

Este artículo forma parte de Healthier Materials, el ciclo de investigación de Matter HUB sobre el impacto de los materiales de construcción en la salud. En el documento completo, de siete páginas, se desarrollan todos los puntos con el gráfico de contaminantes, el ejemplo del Slow Building Barcelona y la bibliografía.

Portada del documento «Materializar la salud», de la serie Summit Series Healthier Materials.
Primera página de texto del documento «Materializar la salud».
Portada y primera página del documento «Materializar la salud».

El ciclo contó con el patrocinio de Honext y Sto, cuyos artículos del ciclo también puedes leer en el Journal.

Logotipos de Honext y Sto, patrocinadores del ciclo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué influyen tanto los materiales en la calidad del aire interior?
Porque pasamos alrededor del 90 % del tiempo en interiores y muchos materiales pueden liberar sustancias al aire, como los compuestos orgánicos volátiles. Según la EPA, la concentración de algunos contaminantes en interiores suele ser de dos a cinco veces mayor que en el exterior.
¿En qué momento emiten más COV los materiales?
El documento señala la instalación como una fase en la que algunos materiales pueden tener emisiones altas de COV, aunque los efectos deben valorarse en todo el ciclo de vida: fabricación, uso, mantenimiento y desmantelamiento.
¿Qué diferencia hay entre una ecoetiqueta de emisiones y una declaración como HPD o Declare?
Las ecoetiquetas como A+, Blauer Engel o natureplus identifican productos que cumplen unos límites o criterios, por ejemplo de emisiones. Health Product Declaration y Declare informan de la composición del producto y la comparan con listas de sustancias tóxicas, para que quien especifica pueda decidir con datos.
¿Hay en España una etiqueta obligatoria de emisiones como la francesa?
No. Según GBCe, contaminantes como los COV o el formaldehído están regulados en Francia pero no en España, donde la normativa se centra en sustancias de riesgo ampliamente conocidas, como el amianto. Por eso muchos proyectistas recurren a certificaciones y etiquetas voluntarias.
¿Qué es un material activo?
Un material que, además de no contaminar, puede contribuir a mejorar el aire del espacio, como los pavimentos y pinturas fotocatalíticos.

Elegir materiales con criterios de salud es más fácil cuando se pueden ver, tocar y comparar. En la Materioteca de Matter puedes consultar con nuestro equipo de consultoría la información técnica de los materiales de tu próximo proyecto.

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