Diseño y Naturaleza
Nueve estudios de arquitectura e interiorismo y OLI debaten en Matter Madrid cómo el paisaje, la materia y el tiempo pueden ser el origen de un proyecto.
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En Best Practices Matter: Diseño y Naturaleza reunimos en Matter Madrid, en abril de 2026, a nueve estudios de arquitectura e interiorismo para compartir proyectos recientes bajo un mismo hilo conductor: cómo el entorno natural inspira, condiciona y transforma el proceso creativo. El encuentro, organizado por Matter y patrocinado por OLI, contó con L35, Archidom, BETA.Ø, Estudio Lamela, OOAA, Altter Studio, Impar Arquitectura & Management, MIL Studios y Rafael de La-Hoz.
Las escalas fueron muy distintas —de una vivienda de 200 m² en el centro de Almería a una torre de 55 plantas en Rabat—, igual que las tipologías —residencial, hotelera, gastronómica, infraestructura urbana— y las geografías, del sur de España a Abu Dhabi, pasando por Ibiza, Menorca y Marruecos. Pero todos respondían a una misma pregunta: ¿en qué medida el paisaje, los materiales de un lugar o el paso del tiempo pueden convertirse en el origen del proyecto? Aquí resumimos la presentación de OLI, las ideas de cada ponencia y las conclusiones de la mesa redonda final.
Naturaleza y sostenibilidad: dos palabras que hay que definir
Best Practices Matter es nuestra serie de encuentros entre arquitectura, interiorismo e industria: profesionales que comparten proyectos en torno a un tema común para contrastar cómo se toman realmente las decisiones de proyecto.
En esta edición, varios ponentes partieron de la misma observación: naturaleza y sostenibilidad son términos que el sector utiliza con frecuencia y con imprecisión, y el trabajo real está en definir qué significa cada uno en cada proyecto concreto. Rubén Lasanta, de Archidom, lo formuló al principio de su intervención: la naturaleza en arquitectura es mucho más que pintar de verde un plano.
Varios estudios coincidieron en que la relación más interesante con el entorno no siempre es la imitación, sino a veces la tensión y el contraste: un prisma abstracto que dialoga con la duna precisamente porque no la imita, la línea de costa convertida en código formal de un hotel o el tiempo como material, con el desgaste y la artesanía que hacen más honesta una obra.

Ponentes y proyectos
Doce ponentes —once de los nueve estudios invitados y uno de la Universidad de Aveiro, en la presentación de OLI— compartieron estos proyectos:



OLI presenta Voronoi
Un pulsador que reduce el plástico desde la geometría.
La sesión se abrió con la presentación de OLI, empresa familiar portuguesa fundada en 1954 en Aveiro, cuya actividad principal es la fabricación de sistemas de descarga mediante inyección de plástico. A lo largo de los años, OLI ha diseñado pulsadores con arquitectos como Álvaro Siza (Trumpet), Eduardo Souto de Moura (SM15) o Alessio Pinto (Less is More).
En Matter presentó en primicia Voronoi, desarrollado durante cuatro años con la Universidad de Aveiro para reducir el plástico sin perder prestaciones técnicas ni mecánicas. La geometría Voronoi —un diagrama matemático que divide el plano en polígonos, presente en estructuras naturales como colmenas o tejidos celulares— funciona aquí como estrategia estructural: los pliegues aumentan la rigidez de la placa sin aumentar su espesor y permiten usar un 20 % menos de material que una placa convencional.



Los acabados se ofrecen en ocho colores —Arabic Stone, Organic Gold, Urban Concrete, Pure Glacier, Forest Terra, Raw Umber, Dark Carbon y Burnt Terra— con el pigmento integrado en el polímero, sin recubrimientos metálicos. La gama se plantea como herramienta de proyecto: el pulsador responde a la paleta del baño sin ser disruptivo ni neutro por defecto. La idea de fondo, según se defendió en la presentación, es reducir el plástico en origen en lugar de depender solo del reciclaje.
- Desarrollo: cuatro años de I+D con la Universidad de Aveiro.
- Material: bio-ABS, con un 50 % de materia prima de origen renovable, como plantas, algas y residuos orgánicos.
- Ahorro: un 20 % menos de material gracias a los pliegues estructurales.
- Acabados: ocho colores con el pigmento integrado en el polímero, en mate de tacto suave.
El paisaje como punto de partida
Tres proyectos en los que el lugar dicta la arquitectura.
L35 — Village Verde, Sotogrande
Borja Fernández-del Vallado y María Cabrera presentaron Village Verde, un conjunto residencial de arquitectura e interiorismo en Sotogrande (Cádiz), en un entorno de gran riqueza vegetal: alcornoques centenarios, ríos subterráneos y una densa biodiversidad arbustiva. La primera sensación al llegar a la parcela, explicaron, fue de pudor ante la naturaleza existente, y el proyecto parte de ahí.
La solución técnica central son unos petos de vidrio curvo, resueltos sobre el zuncho perimetral del forjado, que ocultan el canto de las plantas y dejan que la vegetación sea continua en altura. Su sujeción exigió una estructura de mayor capacidad portante que la habitual en residencial, lo que permitió terrazas ajardinadas de hasta cuatro metros de profundidad con césped natural: en cualquier planta, quien vive allí tiene la sensación de estar a nivel del suelo.

La paleta exterior es muy contenida —enfoscado blanco de referencia vernácula andaluza, madera termotratada y un acento metálico en antracita—, tres materiales que no compiten con el verde. En el interior, explicó María Cabrera, la luz se trata como un material más y las plantas, abiertas y poco compartimentadas, diluyen el límite entre dentro y fuera. El conjunto tiene la certificación BREEAM Good.

BETA.Ø — Villa en Sotogrande
Xabier Ortega presentó una villa unifamiliar en el límite sureste de Sotogrande, en fase de licitación, sobre un solar con vistas profundas al sur y mucha vegetación. La premisa, fijada con el cliente, fue que la casa no se viera desde el acceso: la arquitectura se retira hacia el interior del solar para que quien llegue perciba solo el entorno natural.
El volumen se soterra parcialmente y recupera el patio mozárabe y andaluz como sistema de ventilación cruzada y regulación térmica; al sureste, un gran porche sombrea los huecos. La estructura es de GRC (hormigón reforzado con fibra de vidrio), que permite piezas muy precisas con espesores mucho menores que los del hormigón convencional. Esa geometría técnica contrasta con los revestimientos cerámicos y textiles, más domésticos: la dualidad entre estructura técnica y revestimiento orgánico define el lenguaje material del proyecto.

Estudio Lamela — Raíces de la Vega, Granada
Javier Martínez, director de proyecto en Estudio Lamela, presentó la propuesta del estudio para el concurso de integración del ferrocarril en Granada, que quedó en tercer lugar. El ámbito abarcaba 16 kilómetros de trazado a través de la Vega de Granada. La propuesta convertía la vía, hoy una frontera que fragmenta la ciudad, en un corredor verde continuo que une la estación con el centro y articula zonas universitarias, residenciales y peatonales a distintos niveles.
La estación es una gran cubierta ligera que actúa como hito sin competir con el paisaje, orientada para que lo primero que se vea al salir sea la Alhambra. El equipo compartió además un debate interno: tanta superficie verde implicaba una demanda de agua elevada en un entorno con recursos hídricos limitados, y el proyecto optó por una solución más contenida en consumo, a diferencia de otras propuestas del concurso.


Contraste, tiempo y forma geográfica
La naturaleza no siempre se imita: a veces se interpreta.
Archidom — Tiempo y forma
Rubén Lasanta (Archidom, Marbella y Madrid) distinguió entre la forma más directa de incorporar la naturaleza —derivar la forma del edificio del paisaje inmediato— y otra que opera a través del tiempo y de la forma geográfica. De la primera citó Laguna Village (Estepona), cuya cubierta reproduce la morfología de las dunas costeras, y el beach club Nido (Estepona), cuya geometría deriva del movimiento helicoidal de la caracola.
El tiempo es la variable del restaurante SixtyOne (Madrid), sin referencias visuales al entorno: estucos de ejecución manual, vidrieras de un artesano especializado en vidriera religiosa, chimeneas y espejos trabajados a mano y murales de hormigón brutalista conviven con elementos industriales, de modo que la pátina es un criterio de diseño deliberado, no una consecuencia.

La forma geográfica, por último, es el código del hotel que el estudio presentó en Cala Santandria (Menorca): la línea de costa, con su alternancia de acantilado, playa y agua, define desde la arquitectura y la sección hasta el mobiliario de las habitaciones.
OOAA — La fuerza del contraste
Iker Ochotorena (OOAA, Madrid) planteó una posición clara: la mayor potencia arquitectónica no se obtiene necesariamente por mímesis con el entorno, sino por contraste. La geometría abstracta y precisa —el prisma, el cubo, la horizontal pura— encuentra en la naturaleza su mejor contrapunto, no su modelo.
En el edificio multifuncional de Abu Dhabi, un centro de eventos, bodas y congresos, dos volúmenes casi cuadrados de geometría muy depurada se relacionan con el desierto a través del color: su tono remite a las dunas, y el contraste con el paisaje es el propio mecanismo de integración. En la villa de Puerta de Hierro (Madrid), tres volúmenes apilados conectan con el jardín mediante la sección —acceso directo desde la primera planta—, el control de vistas y una materialidad de piedra y hormigón continua con el suelo.

La naturaleza como materia
Pocos materiales, elegidos para envejecer bien.
Altter Studio — Residencia privada en Almería
Indalecio Batlles, cofundador de Altter Studio, presentó la vivienda que dio origen a su práctica independiente: 200 m² en un edificio de principios del siglo XX en el centro histórico de Almería. Hubo que reforzar el forjado, muy endeble, con uno nuevo, pero la distribución respeta en gran medida la de la antigua casa doble: cinco balcones a sur y cinco a norte en una sola planta, un templete en la terraza y un salón-comedor-cocina de 50 m² en torno a una isla.
La relación con la naturaleza se plantea desde la reducción: toda la casa se resuelve con dos materiales, microcemento en paramentos y roble natural en suelos y carpinterías. Los clientes, con dos hijos pequeños, prefirieron materiales que aceptan el uso y el paso del tiempo a alternativas sintéticas de menor mantenimiento. Indalecio lo describió como una vuelta al Mediterráneo: sencillez, claridad y las esquinas romas del microcemento.

MIL Studios — Restaurante Mineral, Barcelona
Gonzaga Mora-Figueroa, jefe de equipo en MIL Studios, avisó de que Mineral no tiene vegetación, ni entorno natural, ni referencias geográficas: es un local de cuatro metros de ancho y veinte de fondo en un edificio historicista de Barcelona. El encargo del chef Oliver Peña —cocina catalana tradicional reinterpretada a la brasa— generó un campo semántico claro: honestidad del producto, primitivismo, el fuego como lugar de reunión. La naturaleza entra como materia prima:
- Tierra: áridos y cementos proyectados, una textura rugosa y continua que hace de tapiz cálido del espacio.
- Carbón: madera carbonizada, azulejo oscuro y barro negro, la paleta de la brasa.
- Hierro: elementos metálicos que soportan el programa y acentúan los detalles.
- Luz: puntos cálidos, dirigidos y de baja difusión, cercanos a la luz del fuego.
La barra del chef, junto a la cocina vista, es el espacio principal, con una zona más íntima al fondo. El lema con el que el estudio presentó el proyecto lo resume: un gesto, un puñado de materiales y la luz del fuego.

Cuando la restricción se convierte en argumento
Un edificio protegido y una petición del cliente acaban definiendo el proyecto.
Impar Arquitectura & Management — Ca N'Espanyol, Ibiza
Carlos Calero (Impar, Madrid) presentó Ca N'Espanyol, un edificio residencial de 57 viviendas y unos 13.000 m² construidos en el casco urbano de Santa Eulària des Riu (Ibiza). El condicionante que vertebró el proyecto fue una casa payesa catalogada y protegida que había que conservar en el solar.
La casa payesa ibicenca está integrada en el paisaje agrario, rodeada de vegetación y muros de piedra seca. A partir de esa referencia, el equipo propuso al Ayuntamiento terrazas escalonadas con vegetación, y la propuesta se aceptó. La fachada norte lleva celosías de terracota que remiten a la tierra roja de Ibiza, y un pasaje interior atraviesa el edificio entre las dos calles colindantes. La restricción patrimonial acaba siendo el argumento que da coherencia a una intervención de alta densidad.


Rafael de La-Hoz — Torre Mohammed VI, Rabat
Jesús Román y Marta Mahmoud presentaron la Torre Mohammed VI, presentada el mismo mes de su inauguración, en abril de 2026, tras siete años de obra: 250 metros y 55 plantas, el edificio más alto de Marruecos, proyectado por Rafael de La-Hoz con Hakim Benjelloun. Aquí la naturaleza llega a través del cliente: el presidente del grupo bancario promotor, apasionado de la astronáutica, pidió que la torre pareciera un cohete y que integrara paneles fotovoltaicos de forma no impostada. Esa segunda petición condicionó toda la arquitectura.
Con una orientación norte-sur clara, la torre tiene dos fachadas opuestas: la norte, de muro cortina con costillas verticales que protegen el vidrio de la radiación este-oeste; la sur, opaca y cubierta de paneles solares. Para evitar plantas técnicas que cortaran la verticalidad, el núcleo se desplazó hacia atrás y las instalaciones se integraron en las crestas de la fachada sur, que hacen de respiraderos: la cubierta queda libre de maquinaria y la silueta, más esbelta.

El reto más difícil fueron los paneles fotovoltaicos blancos: los convencionales son negros —cuanto más oscuros, más eficientes— y el cliente quería una torre blanca. Según explicaron, con una empresa suiza se desarrollaron vidrios que dan una superficie muy blanca con alta irradiación y algo más ocre en días nublados. Frente a esa envolvente tecnológica, el zócalo interior se revistió con zellige cincelado a mano por artesanos marroquíes, uno de los contrastes que más resonó en la sala. La torre aparece ya en el billete de 200 dírhams.
Mesa redonda: lo que la naturaleza le pide al proyecto
La sesión se cerró con una conversación que fue, en muchos sentidos, la más honesta de la noche: la naturaleza como inspiración, como disciplina y como contradicción. Estas fueron sus conclusiones principales:
- Construir siempre es intervenir: ni la vegetación en fachada ni los materiales naturales ni los certificados resuelven esa tensión por sí solos. El consumo de agua de las zonas verdes en climas secos, la extracción de materiales o la huella de la obra son variables que el proyecto debe asumir con criterio propio, sin delegarlas en la etiqueta.
- La escala no es una excusa: un restaurante de 80 m² entre medianeras puede plantearse con los mismos criterios que un resort de 12 hectáreas —selección material, control de la luz, lectura del contexto—.
- La restricción es un argumento: una casa payesa protegida, un nivel freático o una orientación pueden estar en el origen de las mejores decisiones. Varios proyectos eran mejores precisamente porque algo se había resistido.




Documento completo y patrocinio
En el documento completo recopilamos los proyectos y reflexiones compartidos durante la sesión, con imágenes de cada proyecto.
La sesión fue posible gracias a los nueve estudios invitados y al patrocinio de OLI, empresa familiar portuguesa con sede en Aveiro y presencia en más de 80 países.

Este tipo de encuentros forma parte del trabajo de Matter como consultoría de materiales para proyectos de arquitectura e interiorismo: espacios de intercambio entre profesionales para impulsar una arquitectura más consciente y mejor informada desde el conocimiento de los materiales.
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